Mi madre llamo para decirme que esta semana la dedicarían a el papeleo del hospital, a si que me quedare en casa con Mark. Por la mañana Mark me dijo que le apetecían unos bollos de crema y como yo tenia ganas de un paseo, decidí cederle el capricho.
Para hacer el camino mas ameno, cogí unos de mis libros favoritos, y empece a leer mi parte preferida.
" La promesa de que la vida puede continuar por dolorosas que sean nuestras pérdidas, que puede volver a ser buena. Y eso solo puede dármelo Peeta.
Así que, después, cuando me susurra:
-Me amas. ¿ Real o no real?
Yo respondo:
-Real."
De repente, entrando a la cafetería, choque con un chico.
-Lo siento- dije sonrojada- ¡ Lo siento muchísimo en serio, esta distraída leyendo! - mis mejillas ardían
-Mm... ¿Tienes pañuelos? Me he derramado el café en la chaqueta- dijo con un acento muy seductor.
- Si claro, ten- se los di nerviosa.
El chico era alto, con la tez morena, tenia los ojos marrones mas preciosos que he visto en la vida, vestía una chaqueta gris muy bonita y unos pantalones que realzaban mas su figura. Llevaba una gorra gris con un símbolo raro. Era precioso.
Se termino de limpiar la chaqueta y me miró.
- Me llamo Anna- le tendí la mano en un acto de cordialidad, dios que guapo es.
-Encantado, me llamo Zayn- respondió con expresión divertida mientras me estrecho la mano.
-Espero que la chaqueta no te haya costado mucho, no creo que se vaya a ir- le dije mirándole a sus preciosos ojos.
-No importa chica lectora- su sonrisa era perfecta.
El chico precioso llamado Zayn llevaba cafés para 5 y una caja de bollos de las grandes.
Unas niñas de entre 15 y 16 años salieron de unas de las calles corriendo y gritando: ¡ Esta ahí!
-Me tengo que ir, tengo mucha prisa- se puso unas gafas corriendo y echo a correr.
-Vaya...- Susurre asombrada
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